Fluctuaciones de peso: la báscula no cuenta toda la historia

Te levantas por la mañana. Vas al baño. Te subes a la báscula y… +600 gramos.

«¿Cómo puede ser? Si ayer lo hice perfecto». Y de repente esos 600 gramos son capaces de hacerte pensar que no estás avanzando, que la dieta no funciona o incluso que todo el esfuerzo de los últimos días no ha servido para nada.

Pero hay algo que quiero que entiendas: el número que aparece en la báscula no te cuenta toda la historia. Porque una cosa es perder peso y otra muy diferente es mejorar tu composición corporal.

Dos mujeres pueden pesar 70 kg y tener cuerpos completamente diferentes

Imagina dos mujeres. Las dos miden aproximadamente lo mismo. Las dos pesan 70 kg. Pero una entrena fuerza, tiene una buena cantidad de masa muscular, se mantiene activa y tiene un porcentaje de grasa adecuado. La otra tiene menos masa muscular, mayor cantidad de grasa corporal y lleva una vida mucho más sedentaria.

La báscula dice exactamente lo mismo: 70 kg. ¿Significa eso que sus cuerpos son iguales? Evidentemente no.

Y este es uno de los principales problemas de obsesionarnos únicamente con el peso: una báscula convencional te dice cuánto pesa tu cuerpo, pero no te dice de qué está compuesto ese peso. No diferencia cuánto corresponde a músculo, grasa, agua, huesos, órganos o incluso al contenido de tu aparato digestivo.

Por eso 70 kg son simplemente 70 kg. Necesitamos más información para saber qué está ocurriendo realmente.

Tu objetivo probablemente no sea pesar menos

Cuando una mujer me dice «quiero perder 10 kilos», muchas veces lo que realmente quiere decir es:

  • «Quiero tener menos barriga».
  • «Quiero verme mejor con mi ropa».
  • «Quiero reducir cintura».
  • «Quiero verme más firme».
  • «Quiero reducir grasa».
  • «Quiero que mis piernas se vean más tonificadas».

Y para conseguir todo eso no siempre necesitas bajar tantos kilos como imaginas. Quizá el cuerpo que estás buscando no está 10 kg por debajo. Quizá está mucho más cerca de tu peso actual, pero con menos grasa y más masa muscular.

Ahí es donde entra en juego algo mucho más interesante: la composición corporal.

Puedes pesar lo mismo y verte mucho mejor

Esto ocurre muchísimo cuando combinamos una buena alimentación con entrenamiento de fuerza.

Imagina que durante un periodo de tiempo pierdes grasa mientras mantienes o aumentas algo de masa muscular. Puede ocurrir que la báscula haya bajado relativamente poco, pero tu cuerpo haya cambiado muchísimo:

  • Tu cintura mide menos.
  • Tu ropa te queda más holgada.
  • Tienes menos barriga.
  • Las piernas están más firmes.
  • Te ves más definida.

Y cuando comparas tus fotografías con las del inicio, el cambio es evidente. Sin embargo, miras la báscula y piensas: «pues tampoco he perdido tanto peso…». ¿Y qué importa si tu cuerpo está cambiando en la dirección que buscabas?

Por eso no quiero que midas todo tu progreso únicamente en kilos.

Las fotografías pueden contarte mucho más

Una de las mejores formas de comprobar tu evolución es hacer fotografías: frontal, perfil y espalda. Siempre intentando mantener condiciones similares: misma posición, distancia, ropa e iluminación.

No debes hacerlas todos los días. De hecho, probablemente no apreciarías prácticamente nada. Pero cuando comparas fotografías separadas por varias semanas puedes empezar a observar cambios que la báscula nunca podría enseñarte.

Una fotografía no te dice cuánto pesas. Te enseña cómo está cambiando tu cuerpo y, si tu objetivo es principalmente estético, esa información es especialmente interesante.

Y aquí entran los perímetros corporales

Otra herramienta que me gusta utilizar son las medidas corporales. Por ejemplo: cintura, abdomen, cadera, muslo o brazo.

Imagina que llevas varias semanas trabajando en tu objetivo. Has perdido solamente 1,5 kg. Te parece poco. Pero entonces volvemos a medir: −5 cm de cintura.

Ahora la historia cambia bastante. Porque quizá estabas tan pendiente de conseguir que la báscula bajara que no te habías dado cuenta de que tu cuerpo sí estaba cambiando.

Por eso las medidas corporales, junto con las fotografías y el peso, nos ofrecen una visión mucho más completa de tu evolución.

Tu peso puede cambiar sin que hayas ganado grasa

Hay otro motivo por el que no deberías asustarte por cada subida de la báscula. Tu peso puede cambiar de un día para otro por muchísimas razones —son las famosas fluctuaciones de peso:

  • Puedes retener más líquidos.
  • Puedes haber comido más sal.
  • Puedes haber consumido más carbohidratos.
  • Puedes tener más contenido intestinal.
  • Puedes estar en determinados momentos del ciclo menstrual.
  • Incluso un entrenamiento intenso puede influir temporalmente en tu peso por cambios de líquidos asociados a la recuperación.

Por eso hoy puedes pesar más que ayer sin haber ganado grasa y también puedes pesar menos sin que todo lo que hayas perdido sea grasa.

Tu peso diario tiene ruido. Lo importante es observar la tendencia.

Entonces, ¿debo tirar la báscula?

No. La báscula puede ser una herramienta perfectamente útil. El problema aparece cuando convertimos ese número en nuestra única forma de medir el progreso.

En lugar de preguntarte solamente «¿cuánto peso?», empieza a preguntarte:

  • ¿Cómo está evolucionando mi cintura?
  • ¿Cómo me queda la ropa?
  • ¿Cómo estoy entrenando? ¿Estoy más fuerte?
  • ¿Qué veo cuando comparo mis fotografías?
  • ¿Cómo ha cambiado mi cuerpo durante los últimos meses?

Ahí tenemos mucha más información.

¿Y las básculas que miden el porcentaje de grasa?

Existen básculas y dispositivos más especializados que intentan estimar tu composición corporal y diferenciar aspectos como masa grasa y masa libre de grasa.

Pueden aportarnos información adicional, pero tampoco debemos interpretar cualquier cifra que aparezca en la pantalla como una medición perfecta. Dependiendo del método utilizado, factores como la hidratación y las condiciones en las que realizamos la medición pueden afectar a los resultados.

Por eso incluso cuando utilizamos herramientas más avanzadas, me interesa observar tendencias y combinar diferentes indicadores, no obsesionarnos con una cifra aislada.

Tu progreso no cabe en un solo número

Quiero que recuerdes esto la próxima vez que te subas a una báscula: tu cuerpo no es solamente lo que pesas.

Puedes pesar 70 kg y tener una composición corporal, unos hábitos y una condición física completamente diferentes a otra persona que también pese 70 kg.

Por eso, si quieres perder grasa y mejorar tu físico, no persigas únicamente un número cada vez más pequeño:

  • Hazte fotografías.
  • Mide tus perímetros.
  • Entrena fuerza.
  • Observa cómo te queda la ropa.
  • Valora cómo estás progresando.

Y utiliza la báscula como lo que realmente es: una herramienta más, no el juez que decide si lo estás haciendo bien o mal.

Porque quizá un día llegues al cuerpo que estabas buscando, te mires al espejo, te encante lo que ves y descubras que no necesitabas pesar tan poco como pensabas.

¿Medimos tu progreso con datos reales? En mis planes de nutrición y entrenamiento online usamos báscula, perímetros y fotos para que veas tu evolución real. Mira los resultados de las clientas y escríbeme.